LIBROS

«GENTE COMO UNO, un libro de Martín Revoira Lynch» 

d_q_np_648381-mla25632531000_052017-q© 2000, Propul Comunicación


Incluye CD

CONTENIDO: Prólogo de Fernando Peña – Prólogo de Sebastián Wainraich – Dedicatorias – Prólogo de Martín Revoira Lynch – Auspicios – De Donde Viene La Mano – Árbol Genealógico – Poesías Supercortas – Poesías Cortas – Poesías Largas – Sociales – Pronunciación – Diccionario – Entretenimientos

Audio Martín Revoira Lynch «Poesía Larga»: Link (YouTube)

 

«GRACIAS POR VOLAR CONMIGO» 

9789875666566

© 2007, Sudamericana

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Fernando Peña fue durante 11 años comisario de abordo. En este libro cuenta de manera desopilante cómo es trabajar en el cielo.

Anécdotas, confesiones, sueños, aterrizajes forzosos, pasajeros, tripulantes, pilotos, destinos, amantes, familia, compañeros, baños, closets, pasiones, corderos, sexo, secretos, apretujes, ciudades, carcajadas, chistes, cargadas, placeres, hoteles, Londres, Nueva York, Miami, personajes, novios, miedos, cómplices, etc., etc.

El libro venía acompañado por un CD el cual puede encontrarse en YouTube: Link 1Link 2Link 3

 

«A QUE NO TE ANIMÁS A LEER ESTO»

9789875667020© 2009, Sudamericana

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https://www.taringa.net/posts/offtopic/4132400/A-que-no-te-animas-a-leer-esto.html

Una síntesis perfecta de Fernando Peña. Lo vimos en teatro, lo disfrutamos en radio, y nos faltaba algo más, mucho más. Estas páginas son un legado visceral y sincero. Fernando Peña era un observador agudo, una mente privilegiada con un talento tan cautivante como irrepetible. Sus virtudes eran muchas.»Ezquizopeña», como llamó a algunas de sus obras, es un término que define su brutal genialidad. A Peña nada le era indiferente ni le pasaba inadvertido. Era permeable como pocos. Apenas ingresaba a un lugar podía percibirlo todo: la más sutil fragancia, el estado de las cosas… Había temas que lo obsesionaban. Odiaba que deformáramos el lenguaje para hablar. Podía corregirte frente al mínimo error. Detestaba la falta de pasión. Le fascinaba la vida de hotel cinco estrellas. Cuando Buenos Aires ya no tiraba buenos aires, lo aliviaba sentirse extranjero en su propia ciudad. Lo reconfortaba sentir esos olores a otros países que tienen los hoteles. Cuando se cansaba volvía al caos, a su caos. ‘A que no te animás a leer esto’ es un recorrido por todos los temas que lo conmovían. La pasión, el odio, los oficios, las miserias, lo que hacemos cuando nadie está mirando, la muerte, la familia, la locura, el orden, la política, el tiempo que se nos va, las fiestas. Un libro divertido, desopilante y único, como su autor.

 

«LA VIDA ES HACER ABDOMINALES» (o hubiera sido… «A que no te animás… a hacer abdominales»? = ¿»A que no te animás a leer esto?»)

06aEn agosto de 2008 Peña comentó a Página 12 de Rosario: «Estoy escribiendo un segundo libro que se llama ‘La vida es hacer abdominales’ y otro que va a ser una ficción. La vida… empieza porque hice cagadas y a todo un elenco le cambié los pasajes de avión, algo que no suelo hacer nunca. Entonces volé totalmente borracho en un vuelo, aterrado porque pensé que se iba a caer. Fue un anclaje de delirios paranoicos. En ese anclaje nació ‘La vida es hacer abdominales’. Tuve que hacer un trabajo muy fuerte para anclar esa culpa y terror». (Leer Nota Aquí)

 

LIBROS DE OTROS AUTORES:

 

«LA ÚLTIMA LOCA GIRA DE FERNANDO PEÑA Y SUS CRIATURAS». Rodrigo Moral

peniaAl pequeño Fernando le falta su mantón de Manila. Sin él no puede bailar ni cantar. Tiene que hallarlo y eso lo conducirá fuera de su Canelones natal. En su viaje lo asiste Milagros, una azafata cubana devenida en su ángel de la guarda a causa de su profunda crisis que afecta el Cielo. La primera pista los lleva a un circo donde descubren que un domador daltónico es el autor del robo. Pero detrás de todo hay algo mucho más siniestro que lo llevará a descubrirse a sí mismo y a un país que amará: Argentina.

Fernando Peña nos dejó una filosofía que nos enamoró a partir de su crudeza en contraste con su vulnerabilidad. Quizás se apresuró a vivir y nosotros nos quedamos con ganas de más. Este cuento es para resguardar sus historias, las de esos personajes que había creado, los relatos que tejía como una abuela al lado de la estufa.

En palabras de los fernandófilos:
«Durante estos últimos años fuiste la única persona que logró sacarme una sonrisa cada mañana. Y cada día te pedía en voz alta: por favor, ¡no te mueras! La vida nos cachetea, pero siempre es para que aprendamos algo. Tal vez debo aprender a sonreír cada mañana por mí misma. Gracias, Fer»
Silvina Forbes

«Con vos aprendí a ver la vida desde otra perspectiva. Aprendí a reírme de los problemas menores. Con vos me divertí y me enojé con la injusticia. Vos fuiste mi inspiración ante las vicisitudes de la vida. Te extraño cada mañana en mi taxi. Y te lloro… en silencio.»
Oba Tundis

«Se me fue la adolescencia víctima de un cáncer. Hace diez años, a los 14, me escapaba del colegio para verte salir de la radio, y por mi temor idiota a molestarte nunca te pedí ni una firma. Hasta que un día cuando saliste del teatro me miraste y notaste mi miedo de adolescente/estatua frente a su ídolo y me diste un beso, así de la nada. Gracias por haber pasado por nuestras vidas.»
Maru Vazquez Vidal

«Lo más triste es no poder ver tanta carne viva, tanta alma desnuda en un escenario… Gracias por habernos regalado tanto talento y corazón abierto. Entre todos te vamos a mantener vivo para que nuestros hijos conozcan tu gran pasión y seas parte de la historia.»
Mariel Sabich

«LAS SIETE VIDAS DE FERNANDO PEÑA». Mariana Mactas

470775g0© 2008, Sudamericana

Contar la vida de algunas personas es, a veces, una manera de contar lo que nos pasa. Más allá del personaje en el que habita o se esconde, Fernando Peña contiene una lectura posible, un espejo, del mundo que lo creó y lo observa: de su escenario. En el ojo público o la mirada íntima, la suya es quizás, la historia en la que puede cifrarse la pugna entre el prejuicio y la libertad, las tensiones entre la pacatería y la desvergüenza que nutren una sociedad evolutiva, en la que las costumbres de los padres se enhebran #con violencia, con ternura- con las búsquedas de los hijos. Una sociedad travesti, que quiere ser lo que no es, tiene un Fernando Peña por momentos genial y por otros pasado de rosca, bajo su propia sombra o la de alguna de las criaturas que contiene, a través de las cuales, seguramente, sería posible rastrear también otras historias colectivas. Mariana Mactas pasó una semana entera con Fernando Peña para poder estudiarlo, aprehenderlo, y conocerlo; se transformó en una sombra invisible, logrando que Peña casi no se diera cuenta de que ahí donde él estaba respiraba alguien más. Este libro es el resultado de esta mirada cercana, obsesiva, y cómplice.

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